miércoles, 15 de octubre de 2014

Crumble de Manzana

Vaya cambio de tiempo, ha llegado el otoño para quedarse.
Y mi resfriado sigue una semana más entre nosotros. 

Con la excusa del otoño y que en octubre las manzanas están a tope, hoy toca postre de manzana.
This recipe was posted last monday in The Suicide Cake English Version.

También aprovecho para contar cuanto me gusta que se acabe el verano y ya no tengamos que usar pantalones cortos. Además de lo poco que queda para empezar a usar bufanda. 

Desde aquí hago quiero también decir que no entiendo a la gente que se viste para ir a la Antártida en pleno octubre. En mi breve paseo por el centro de Madrid (he ido a por unas botas verdes), he visto desde gente con gorro, bufanda y abrigo, hasta algún valiente en pantalón corto y sandalias (guiris). Un poco de cordura por favor. No hay nieve pero puede llover en cualquier momento. 

Nada más que añadir. Vamos a lo importante.

Salsa de Caramelo

INGREDIENTES           

Crujiente
· 1/2 cup (65g) de harina
· 1/2 cup (100g) de azúcar moreno
· 6 tbsp (85g) de mantequilla fría
· 1/2 tsp de canela
· 1/4 tsp de sal
· 1 cup de copos de avena
· 1 cup de frutos secos (nueces, almendras, avellanas... lo que más os guste)

Relleno de Manzana
· 4 1/2 cups de manzanas troceadas (Unas cinco manzanas)
· 2 tbsp (25g) de azúcar blanco
· 1 tsp (5ml) de zumo de limón
· 1 tsp (5ml) de maicena
· 1/8 tsp de sal
· 1/2 tbsp de canela molida
· 1 tsp de nuez moscada molida
· 1 tsp de jengibre en polvo


PREPARACIÓN

De pensar en lo rico que está, me entran ganas de volver a hacerlo. Además te quita el antojo de hornear manzanas (Tarta de Manzana o Apple Pie) sin tener que preparar masas para las bases. 

Para empezar se comienza con la capa superior, la parte crujiente. Consiste en un Streusel con avena y nueces (o lo que más os guste). En un procesador o en un bol, se mezclan bien la harina, azúcar moreno, sal y canela. A continuación se agrega la mantequilla fría cortada en daditos. Pulsar el procesador hasta que la mantequilla se integre con la harina, pero no completamente, como pegotitos, puede haber algunos del tamaño de guisantes. Si lo hacéis en un bol a mano, tendréis que frotar la mantequilla con los dedos para que se vaya incorporando la harina. ( En la imagen se ve como debe quedar)




A continuación se añaden la avena y las nueces (o avellanas, almendras...) y se incorporan con una espátula o cuchara de madera. Las nueces podéis tostarlas un poco en el horno o en una sartén para que tengan más sabor y aroma. Tendréis que trocearlas antes de agregarlas al streusel.
Una vez todo bien mezclado, se reserva en la nevera mientras se prepara el relleno.

Momento perfecto para encender el horno y precalentar a 190ºC.

Se pelan y trocean las manzanas en forma de media luna, de medio centímetro de grosor. Se colocan en un bol y se le añaden todos los demás ingredientes. Con una espátula, cuchara de mandare o con las manos, se mezcla todo bien para que todos los ingredientes queden bien repartidos alrededor de todos los trozos de manzana, sobre todo la maicena. En cuanto a las especias, estas son las que me gustan con las manzanas, pero también podríais añadir alguna más que os guste, como pimienta de Jamaica o un chorríto de vainilla.



Una vez listo, se vierte el relleno dentro del recipiente para el horno y se cubren todas las manzanas con el streusel. Debe quedar bien cubierto, sin que se vea ninguna manzana.
















Al horno, tercio inferior, durante 40 minutos. Transcurrido este tiempo tendréis que ver si la superficie está maronita y hay burbujas alrededor. Si no, esperad un poco más. Si lo está, sacadlo y dejad que se enfríe antes de meter la cuchara.

Se puede tomar tibio o del tiempo, acompañado de una bola de helado de vainilla o con salsa de caramelo (mi opción favorita).

Espero que os guste.




Y no os olvidéis de mejorar vuestro inglés visitando The Suicide Cake EV

miércoles, 8 de octubre de 2014

Salsa de Caramelo (Salado o no) (SG)

Como era de esperar, con la llegada del otoño llegan los resfriados, y yo ya me he subido al tren y tengo el mío propio. Pero así de bien me sienta el frío que tanto me gusta, una lucha continua con mi garganta que no se solucionará hasta marzo. 
De todas formas, no quiero hablar de enfermedades en el blog, bastante nos están dando la brasa en todos los medios de comunicación con lo que todos sabíamos que iba a suceder con el Ébola.

Esta receta la he utilizado ya como acompañante (porque comérselo a cucharadas es tentador, pero peligroso) de otras dos, unos muffins de chocolate y un crujiente de manzana, que irán llegando en las próximas semanas. 
He de confesar que no la hice pensando en su sabor, ya que nunca he sido muy fan del caramelo líquido, pero si que quería probar el método. Así que mientras unos muffins de chocolate se preparaban en el horno, me animé a hacerla. Un poco nervioso por si se me quemaba el caramelo, lo confieso, pero al final todo salió como debía. Y para mayor sorpresa, el sabor de la salsa ha sido muy diferente a lo que me esperaba. Ahora se lo pongo a todo lo que puedo, menos las albóndigas claro. Una tarta cubierta con un frosting de esta salsa tiene que ser mortal. Seguiré utilizando la imaginación para ver que maravillas se me ocurren.

You can also pour this amazing caramel sauce over these Cinnamon Buns, they would taste even better!

Ahora vamos a al lío.

Salsa de Caramelo

INGREDIENTES           

· 1 cup (200g) de azúcar blanco
· 1 cup (240ml) de nata para montar
· 6 tbsp (90ml) de agua
· 1 tsp (5ml) de vainilla
· 1 tsp (4g) de sal (opcional para caramelo salado)


PREPARACIÓN

 Vais a ver que sencillo es. Aunque no os podréis despegar de la cacerola, no porque os quedéis pegados por el caramelo, no. Porque tenéis que estar vigilando constantemente. 
En diez minutos estará listo, no os preocupéis.

Para comenzar, ponemos el azúcar con el agua en una cacerola y lo movemos bien con unas varillas para que se disuelva un poco (sólo un poco porque habrá mucho mas azúcar que agua). Lo ponemos a calentar, a fuego medio alto y vigilamos. 

Mientras comienza a calentarse, mezclamos la nata con la vainilla para tenerlas preparadas. Además, como tendremos que batir con una mano mientras vertemos la nata, es aconsejable tener a mano un paño de cocina sobre el que colocar la cacerola para que no se mueva durante este proceso.

Bien, Ya está todo listo, seguimos echando un ojo a la cacerola. Empezará a burbujear, una vez todo el azúcar se ha fundido. En ningún momento podréis tocar el contenido, ni cucharas ni varillas, nada, o el azúcar cristalizará y no conseguiréis lo que buscamos. Sí podréis mover la cacerola para darle vueltas al contenido, pero sin introducir nada.

Una vez el agua se evapore, el azúcar comenzará a caramelizar con el calor, e irá cambiando de color, desde el transparente hasta el ámbar oscuro, pasando por diferentes tonos de amarillo. Es en estos instantes en los que tendréis que tener mucho cuidado, pues el caramelo puede pasar de marroncito a quemado en cuestión de segundos.









Retirad la cacerola del fuego, cuando hayáis alcanzado el tono adecuado del caramelo, y colocarla sobre el paño. Y ahora llega el momento crítico. Tendréis que verter poco a poco la nata sobre el caramelo mientras lo movéis con las varillas. Digo momento crítico porque al añadir un líquido al caramelo tan caliente (estará en torno a los 170ºC) burbujeará violentamente (utilizad una cacerola con las paredes altas) y despedirá mucho vapor (no pongáis la cara encima pues os puede quemar, y cuidado con las manos). Será solo durante unos instantes, pero es mejor avisar. Seguid batiendo con las varillas hasta que desaparezca toda la espuma, unos segundos más.




A continuación (si habéis elegido la opción salada), mientras está bien caliente, se añade la sal y se mueve bien para que se disuelvan los cristales. Es preferible utilizar una sal de grano gordo o en escama, mejor que la sal de mesa.



Ya está la salsa lista para enfriarse. No se os ocurra meter un dedo para probarla aun, estará muy caliente. Es mejor que esperéis. Para conservarla, podéis utilizar un bote de cristal, como los de mermelada, y a temperatura ambiente. Una vez fría podréis rellenar Cupcakes, acompañar helado, o algún postre de manzana (esto es lo que os contaré la semana que viene).

Espero que os guste.





miércoles, 1 de octubre de 2014

Llega el Otoño, llegan unos Cupcakes de Zanahoria

Ya llega el fresquibiris, ya llegan la rebequita y los sudores cuando sale el Sol pero hace frío en cuanto desaparece.
Ya es Otoño, que viene a significar una cosa: Canela.

Os preguntaréis por qué y yo también, pero es lo que apetece, supongo que le da un toque cálido a todo.
Así que preparaos para zanahorias, calabazas y manzanas, estoy muy monotemático lo sé, pero son los antojos que me vienen a la cabeza.

I also have to say that I've already started the English Version of The Suicide Cake, check it out to see my recipes written in english. The first one is Blueberry Muffins.



Así que hoy, voy a tirar de archivo, y os voy a colar unos cupcakes de zanahoria maravillosos. 

La primera vez que los preparé fue para pasar una tarde organizando un trabajo sobre la Capa de Ozono (tranquilos, hoy no toca culturizarse). Mis compañeras se pasaron media tarde pensando en lo que había llevado. No lo soportaron por mucho tiempo, así que hubo que parar a merendar muy pronto. Y más de una se sintió culpable por verse obligada a repetir.

Quedan muy ricos sin frosting. En este caso llevan un poco de chocolate por encima, para darles un toque diferente, pero siempre podéis preparar un frosting de queso (que es el mismo que en la tarta de zanahoria, claro) que es lo que mejor le sienta.

Allá vamos.

Cupcakes de Zanahoria

 
INGREDIENTES           

· 1 ½ (185g) cup de harina
· 3/4 cup (150g) de azúcar
· 1/4 cup (50g) de azúcar moreno
· 250g de mantequilla
· 2 huevos
· 2 zanahorias rayadas
· 1/3 (80ml) cup de leche
· 1 tsp (5ml) de vainilla
· 1 tsp (5ml) ralladura de naranja
· ¼ tsp (0.5g) de nuez moscada
· 1 tsp (2g) de canela en polvo
· ½ tsp (1g) de jengibre en polvo
· 1 tsp (5ml) de levadura química
· Sal


PREPARACIÓN

 Empezamos como de costumbre, precalentando el horno y preparando el molde de los cupcakes, ya sea con papelitos o enmantequillando y enharinando. Si optáis por este mñetodo, aconsejo que cubráis el fondo con papel de horno, para evitar disgustos.

Ahora empieza lo bueno. En un bol preparamos los ingredientes secos. Se mezclan bien la harina, sal, levadura química, y todas las especias, con unas varillas. 
Como ya dije en su día, si no disponéis de todas las especias, poned las que tengáis. Pero la canela debe ser imprescindible aquí, al menos esa y la ralladura de naranja. También podéis optar por poner alguna más, en ese caso, la Pimienta de Jamaica es perfecta en esta receta.

En otro bol, con la batidora, se baten la mantequilla y los dos tipos de azúcar. Una vez estén bien cremosos y suaves se incorporan los huevos de uno en uno, seguidos de la vainilla y la ralladura de naranja.

Y ahora llega el paso final, como siempre también. Mezclamos la mitad de los ingredientes secos con la mezcla de mantequilla y huevos. A continuación agregamos la leche y, cuando esté incorporada, el resto de ingredientes secos. Como siempre os digo, este último paso hacedlo a mano, para que no os paséis batiendo y se desarrolle el gluten, que entonces se quedan los cupcakes como piedras.
En el último momento, aun cuando queden algunos restos de harina a la vista, se añade la zanahoria rallada y se termina de incorporar todo bien.

Todo listo para pasar al molde y meter al horno. Como cada horno es un mundo, os diré que mis cupcakes tardaron media hora en prepararse, pero estad atentos. Una vez transcurridos los 25 minutos, podéis pinchar con un palillo y ver la consistencia interna. A partir de ahí podéis calcular cuanto tiempo les queda más o menos.

Una vez fuera del horno hay que esperar a que se enfríen completamente. Y como dije arriba, podéis preparar un frosting, o como veréis en la foto, ponerle un poco de chocolate fundido por encima. Tan solo tendréis que fundir un poco de chocolate en el microondas, en intervalos de 30segundos, para que no se queme, moviendo cada vez que paréis, hasta que esté fundido. Podéis añadirle una cucharada de nata si os gusta más. Y ponerlo por encima claro.

Espero que os guste.



miércoles, 24 de septiembre de 2014

Pantxineta de Chocolate

Ya está aquí el otoño otra vez. Ya era hora.

¿Sabéis cuánto tiempo llevaba sin llover aquí? Por lo menos desde junio, y no exagero. Es una barbaridad. A ver si ahora se ponen de acuerdo en hacer algo contra el Cambio Climático, que se reúnen mucho y toda la parafernalia pero nunca llegan a ninguna conclusión. O se pasan el protocolo de Kyoto por el forro.

El Protocolo de Kyoto, (ya que estamos) fueron una serie de medidas que firmaron la inmensa mayoría de países del mundo en 1997. 
En este acuerdo, se propusieron reducir la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Es el momento de aclarar que un gas de efecto invernadero y un gas contaminante no tienen por qué ser la misma cosa. He oído esto muchas veces en televisión y me pongo nervioso.
Estos gases son producto sobre todo de la industria y del transporte, y proceden esencialmente de quemar carbón, petróleo y gas. Como entenderéis, Estados Unidos con su amor por el crudo no llegó a firmar el Protocolo. Iba en contra de sus intereses totalmente.

Así que desde entonces, todos los países se han esforzado por reducir emisiones y aumentar (en cierta medida) las energías renovables, además de la investigación de fuentes alternativas.

Pero no es suficiente. No se puede prohibir a los países en desarrollo que se desarrollen, y los países desarrollados necesitan una inversión grandísima para modernizar su industria, y con la crisis... no se quieren dejar el dinero en el clima del año 2100. 

Pero este es el problema más importante que tenemos delante. Un cambio climático afecta a todos, a todas partes. Lluvias torrenciales donde no las había, sequías donde no las había, subida del nivel del mar (esto suena a risa, la marea sube y baja todos los días, pero no es el mismo efecto) y anegación de las costas por el deshielo.

Así que ya sabéis. Utilizad más el transporte público. No utilicéis cosas que no necesitéis y reutilizar todo lo que se pueda, sobre todo las bolsas. Reciclad. Comprad en mercados locales, que la comida envasada viene de lejos, y ese transporte genera gases, además que debéis pagar ese transporte y el embalaje. Evitad la comida envasada, que un filete en una bandeja de plástico lleva cosas para que dure más con buen aspecto, y ahorráis tanto plástico que no sirve para nada gastar. Entre todos se puede conseguir.

No me olvido de que aquí venimos a buscar dulces placeres. ¡Ahora mismo empezamos con la receta! Hoy es una receta tradicional de Euskadi. Ya os comenté en ediciones anteriores (en capítulos anteriores) que iba a empezar a tirar del recetario tradicional español, así que allá voy.

Pantxineta de Chocolate




INGREDIENTES
           
· 2 cups (280ml) de leche entera
· 1/2 cup (100g) de azúcar
· 1/4 cup (30g) de maicena
· 2 tbsp (30g) de cacao en polvo
· 2 yemas 
· 1 huevo
· 20g de mantequilla
· 1 tsp (5ml) de vainilla
· Pizca de sal

PREPARACIÓN

Bueno, como el hojaldre lo vamos a comprar, solo tendremos que preocuparnos de hacer la crema pastelera, y en esta ocasión será una de chocolate. 


Ponemos en una cacerola la leche con la mitad del azúcar y el cacao en polvo, encendemos y calentamos con cuidado de que no llegue a hervir, moviendo con unas varillas para disolver todo el cacao y el azúcar.



Mientras sube la temperatura, en otro bol se baten las yemas, el huevo, la sal la maicena y el resto del azúcar para evitar los grumos. 

Y sólo queda esperar a que la leche se caliente. Ya sabéis, sin hervir. 


Cuando empiece a humear, bajad la potencia. Y ahora llegan los malabares. Con las barbillas en una mano y un cazo en la otra (o toda la cacerola, como prefiráis) tenéis que verter un poco de la leche caliente sobre la mezcla de las yemas sin dejar de batirlas con las varillas para que el calor de la leche no las cocine. De esta manera conseguimos subir la temperatura de las yemas sin peligro, porque ahora, volvemos a poner todo dentro de la cacerola.


Y sin dejar de moverlo constantemente, hay que continuar calentando hasta que la mezcla espese. Ese momento llegará cuando desaparezca la espuma de la superficie. Os recomiendo utilizar una cuchara de madera para poder arrastrar bien el fondo de la cacerola, ya que es la zona que se espesará antes por el calor y no queremos que se queme.
Una vez ha espesado del todo, dejamos al fuego un par de minutos más, sin dejar de moverlo. En este momento he cambiado a unas varillas para quitar los grumos que hayan podido aparecer.

Es el momento de pasar la crema a un bol limpio, añadirle la mantequilla cortada en trocitos y la vainilla. Si queréis, podéis añadirle un poco de chocolate para que se funda con el calor y darle más sabor, pero no es necesario. Y ya sólo queda dejar que se enfríe un poco. Para evitar que se forme una costra en la superficie, es aconsejable colocarle plástico de cocina directamente encima, tocando. No lo dejéis sin contacto porque no queremos agua sobre la crema por la condensación. 
(Esta crema se puede utilizar para rellenar cualquier cosa. Profiteroles, croissants, donuts...)


Mientras se enfría, encendemos el horno a 180ºC y se prepara el hojaldre. Que es muy sencillo, se coloca sobre papel de cocina encima de una bandeja de horno una de las láminas. Con las claras que han sobrado, se pinta el borde de la lámina de hojaldre, unos dos centímetros por todo el perímetro.
A continuación se pone la crema en el centro, sin que toque la zona pintada de clara, y se cubre con la otra lámina de hojaldre haciendo coincidir ambos bordes y presionando ligeramente para que se peguen a lo largo de todo el perímetro.

Con las claras restantes se pinta toda la superficie exterior del hojaldre y se esparcen láminas de almendra o, como en este caso, trocitos de almendra. Y al horno durante media hora (30min).


Una vez pasado este tiempo, se saca del horno, y se espolvorea con azúcar glass por encima. Está muy bueno en caliente, pero en frío no tiene nada que envidiar. Acompañado de helado de vainilla siempre triunfa.

Espero que os guste.